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Vitivinicultura frente al cambio climático

El cambio climático global, situación alarmante y generadora de actuares, ha sido un tema de discusión durante varios años.

Estudios recientes muestran que el incremento medio de la temperatura superficial del globo terrestre en los últimos 100 años ha sido aproximado a los 0.8 grados Celsius. Además del aumento de temperatura se han registrado otras variaciones climáticas diferentes según la región interesada, como los niveles de incidencia solar, la modificación de las precipitaciones y la consecuente alteración del régimen hídrico, que aun muestra incertidumbre. Es difícil predecir los cambios en el clima que tendrán lugar debido al aumento del ya conocido efecto invernadero, pero la concentración de CO2 continua creciendo y se espera que doble los niveles actuales durante el próximo siglo.

El clima es un factor primordial en el normal desarrollo de todas las formas de agricultura, desde la determinación del área geográfica en la cual un determinado cultivo puede crecer y desarrollar, hasta la influencia anual de la producción y la calidad de los mismos. Ciertamente esta influencia se evidencia en el cultivo de la Vitis vinífera, lo cual ha sido motivo de preocupación, dado los cambios que han venido aconteciendo desde ya hace un tiempo. Esta planta en efecto, y quizás más que otras, muestra una poética relación con el medio ambiente, tal es así que, quien no comprenda la definición de terroir, nunca lograra entender el noble vino.

El sinnúmero de efectos aparejados al cambio climático, algunos ya perceptibles y otros avizorados, traerá consecuencias negativas para la viticultura mundial, según expertos en la materia. Los limites de las franjas vinícolas, ya han comenzado a desplazarse, y continuaran de manera proporcional al aumento de la temperatura global, el ascenso de los niveles oceánicos y la variación de los regímenes hídricos del planeta. Esto supondrá que algunas de las regiones tradicionalmente famosas por sus vinos dejaran de serlo, para dar paso a otras que jamás pasaron por la mente de humano alguno. Regiones productoras de vinos blancos, a consecuencia de los cambios del clima, tendrán que asumir producciones de vinos tintos. Aquellos perfiles típicos e inimitables de la Riesling, Sylvaner y Gewürztraminer del sureste alemán y Alsacia, quedarían entrecejos. Los métodos tradicionales de fermentación en barrica de roble y las bodegas envinadas carentes de microorganismos perjudiciales para el mosto, en los ancestros lagares borgoñeses, tendrán que ser rediseñados. Habrá que ir pensando en buscar nuevas zonas que brinden mayor adaptabilidad para los viñedos, ingeniar soluciones para las heladas y frecuentes desastres naturales, correr las temporadas de vendimias y comenzar a preparar el terreno en la mente de los consumidores, aferrados a viejos estilos y marcas, que lamentablemente en el futuro, solo podrán concebirse a nivel de laboratorios y usando costosas tecnologías.

Las legislaciones vitivinícolas tendrán que reacomodar su alcance, así como los procedimientos. Quizás la chaptalización deje de formar parte en el haber de algunas regiones y comience a preocupar a otros. La adición de alcohol en los fortificados comenzará a restar costo, en la medida en que las uvas concentren más el azúcar con el incremento de las temperaturas y habrá que redoblar la vigilancia en los viñedos para evitar la contaminación por agentes biológicos que no formaban parte hasta hoy, en la cartera de preocupaciones. Otros países paradójicamente serán beneficiados, pues ciertamente, poder ver crecer las vides “fuera de casa”, sería el comienzo de una nueva era para el más social de los cultivos inteligentes. Se impondrá un ambiente revolucionario para la industria vinícola mundial, pues el daño ambiental hoy, anda a más velocidad que la mente de los seres humanos. Sucede que algunos expertos enólogos, reafirman que no del todo será para mal de la vitivinicultura, sino que el cambio climático hasta cierto punto la favorecerá, pero lógicamente habrá que ir pensando en correr las latitudes que delimitan al mapa vinícola mundial y comenzar a actualizar la bibliografía. Es una época difícil donde solo el esfuerzo conjunto de la raza humana, sería la solución para frenar los daños, y revertirlos en alguna medida. Solo así podremos transmitir a futuras generaciones, el maravilloso legado de una bebida de la que poco se sabe donde nació, pero ojala y nunca muera.

Autor: Alexander Aguirre Triana
Fuente: El Cata vinos

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